Cuando hará veinte años atrás, David diseñó este dibujo para estamparlo en una camiseta, no pensé que la ilustración fuera premonitoria: el mismo día que la estrenaba me hice un lío al intentar entrar en la barrera y una vaca me revolcó con saña. Nada grave, sólo rasguños, pero la camiseta sigue en un cajón del armario y nunca más me la puse.
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